Si Kafka hubiera nacido en Cuba, Méjico, Argentina u otro cualquier país hispanoamericano sería considerado un escritor realista o costumbrista. Esta frase esta empresa la ha escuchado atribuida a estos tres países y probablemente se diga también en Honduras o El Salvador y hasta Haiti. El ingenioso escritor Luis Landero, la considera enjudiosa en uno de sus artículos periodísticos a la par que lamenta desconocer al autor. Sin embargo, a juicio de la empresa, revela un desconocimiento, casi elemental de la obra del autor checo. Cuando dicen que Kafka en estos países sería un escritor realista dan por hecho que Kafka goza del mismo exotismo y alegre exuberancia, que se da en la vida social de estos países, o que cultiva una literatura basada en la irracionalidad, el despropósito, lo pintoresco, lo abultado, llamativo, caótico, colorista, porque la vida en estos países resulta siempre fuera de lo normal, de lo previsible o de lo fácilmente asimilable. Cuando las obras de Kafka exhalan una fría cotidianidad casi notarial, una grisura de cielo bajo y encapotado, en donde sin apercibirnos se sumerge un elemento extrañador, que realza todavía más la terrible e insufrible, a veces, normalidad de la vida. Gregorio Samsa a pesar de haberse convertido en un monstruoso insecto padece las mismas triviales tribulaciones y los mismos complejos que una cajera de supermercado.
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domingo, 30 de enero de 2011
lunes, 24 de enero de 2011
TALLER LITERARIO POÉTICA DEL FÚTBOL

El fútbol que hasta hace poco gozaba del desprecio clamoroso de los intelectuales, profesores de cualquier cosa, filósofos y escritores se ha convertido incluso en un motivo profundo de vehemente especulación ante la llegada del Mundial y otras competiciones de alto calado... y aparecen sesudos artículos hablando de la dramaturgia de la incertidumbre, de la poética de la imprevisibilidad, de los múltiples niveles de lectura que admiten los partidos de las selecciones, de las anagnórisis catastróficas y de los desenlaces truncados y las furibundas catarsis colectivas que se desatan en el estadio cuando toda la muchedumbre ebria se quiebra en una ola ondulante o se ponen a brincar como babuinos desquiciados cuando celebran exultantes el gol de su equipo.... Y mientras que los críticos llenan sus crónicas de latiguillos pedantes y pedestres y los futbolistas balbucean con una sintaxis dadaísta comentarios de una redundancia prodigiosa, que haría morirse de envidia a los mejores narradores metaliterarios, los escritores ven en el fútbol una cristalización profunda de la poética de Aristóteles y el sentido trágico de los románticos, y si el lector piensa, que exageramos, le mostraremos a continuación, algunas parrafadas de un lúcido y brillante artículo del profesor de filosofía, Daniel Innerarity (la empresa desconoce si se trata de un apellido islandés, un pseudónimo, o un acróstico indescifrable) aparecida en EL PAIS, el miércoles 14 de junio de 2006
Si Aristóteles y Schiller hubieran conocido las actuales dimensiones de los espectáculos deportivos, con todos los ritos y entusiasmos deastados, no hubieran tenido que cambiar demasiado sus poéticas. (..) El entusiasmo por el deporte es esencialmente el entusiasmo por una dramaturgia que obedece a una ley de culminación inminente y siempre diferidas. Las competiciones deportivas se dirigen hacia apoteosis repentinas, el gol, (por ejemplo) pero de tal modo que la culminación ha pasado ya o está por llegar. El deporte es así una organización que está regulada para convertirse en una escenificación de irregularidades.
Llegados a este punto, esta empresa extraña vivamente, el comentario espontáneo y punzante del parroquiano del bar, mientras se hurga con el palillo en los dientes y luego lo saca y lo esgrime para amenazar al delantero que acaba de fallar con la portería solo para él. -Si lo que yo te digo, Manolo, que este chaval no vale ni para dar sombra al botijo...
Si Aristóteles y Schiller hubieran conocido las actuales dimensiones de los espectáculos deportivos, con todos los ritos y entusiasmos deastados, no hubieran tenido que cambiar demasiado sus poéticas. (..) El entusiasmo por el deporte es esencialmente el entusiasmo por una dramaturgia que obedece a una ley de culminación inminente y siempre diferidas. Las competiciones deportivas se dirigen hacia apoteosis repentinas, el gol, (por ejemplo) pero de tal modo que la culminación ha pasado ya o está por llegar. El deporte es así una organización que está regulada para convertirse en una escenificación de irregularidades.
Llegados a este punto, esta empresa extraña vivamente, el comentario espontáneo y punzante del parroquiano del bar, mientras se hurga con el palillo en los dientes y luego lo saca y lo esgrime para amenazar al delantero que acaba de fallar con la portería solo para él. -Si lo que yo te digo, Manolo, que este chaval no vale ni para dar sombra al botijo...
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lunes, 20 de diciembre de 2010
TALLER LITERARIO FLAUBERT

Escribir es rehusar que decía el bueno de Flaubert, el eximio novelista francés, que se documentaba escrupulosamente para describir a un loro o hasta cuando le daba un ataque de hipo a uno de sus personajes. Piense hasta qué punto hubiera variado la obra de muchos autores de nuestra época, si aplicaran, sensu estrictu, el principio de Flaubert, y si no se hubieran dedicado a otra cosa, (después de tachar una a una todas sus frases de sus cuarenta novelas históricas o de género negro), a cosas con menos rumbo y glamour, como abrir una tienda de bombones, un mercadillo de filatelia o regentar un quiosco en un barrio noble de la ciudad. Esta empresa sigue pensando que es bueno que haya escritores de tercera y cuarta fila para que se acaben notando los que son buenos de verdad.
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miércoles, 8 de diciembre de 2010
TALLER LITERARIO LA CATARSIS ALMORRANERA

Los dramaturgos de nuevo cuño han revolucionado el concepto de catarsis, les explicaba, Pedro Contreras, en su taller el papel en blanco... pues antes esta se incluía en el plano de la trama, pero ahora, como ya apenas existe trama ni acción ni argumento ni mandangas en vinagre... la catarsis está en el plano formal. ¿Me siguen?
-A medias-opuso una de las viudas de guerra.
Pues mire Romualda.... la catarsis eso que debe producir horror y piedad y náuseas metafísicas a los espectadores, y dejarles con mal sabor de boca, ya no está en lo que se cuenta, en que un hijo se acueste con su padre o una mujer se suicide por no poder enterrar a su hermano como Dios manda, porque en las obras de hoy ni hay muertes ni suicidios, ya que los personajes no se levantan la voz....ni cuando se pegan un golpe con una ventana, porque tampoco hay ventanas... así que el horror, la piedad y la compasion y la náusea metafísica, se infiere de las pajas mentales y formales, con que experimentan los autores para desafiar a su publico y dejarles KO en el intento. O en cualquier caso en sobrevivir a la dureza de la butaca y los crujidos de varios culos inquietos y escasamente receptivos. La catarsis hoy es igual a tener un callo en el culo o una almorrana estoica y especialista en el arte de la ataraxia. ¿Lo entiende ya?
-Estoy en ello.
-Para ponerle un ejemplo pedestre. Es como si usted nos contara las circustancias de su viudedad y a nosotros no nos diera pena en absoluto por el hecho en sí, sino por la poca gracia con que lo cuenta. ¿Ya lo coge?
-Me temo que sí.
-Bueno, pues no se lo tome a mal ni por lo personal, que era un ejemplo inocente.
-A medias-opuso una de las viudas de guerra.
Pues mire Romualda.... la catarsis eso que debe producir horror y piedad y náuseas metafísicas a los espectadores, y dejarles con mal sabor de boca, ya no está en lo que se cuenta, en que un hijo se acueste con su padre o una mujer se suicide por no poder enterrar a su hermano como Dios manda, porque en las obras de hoy ni hay muertes ni suicidios, ya que los personajes no se levantan la voz....ni cuando se pegan un golpe con una ventana, porque tampoco hay ventanas... así que el horror, la piedad y la compasion y la náusea metafísica, se infiere de las pajas mentales y formales, con que experimentan los autores para desafiar a su publico y dejarles KO en el intento. O en cualquier caso en sobrevivir a la dureza de la butaca y los crujidos de varios culos inquietos y escasamente receptivos. La catarsis hoy es igual a tener un callo en el culo o una almorrana estoica y especialista en el arte de la ataraxia. ¿Lo entiende ya?
-Estoy en ello.
-Para ponerle un ejemplo pedestre. Es como si usted nos contara las circustancias de su viudedad y a nosotros no nos diera pena en absoluto por el hecho en sí, sino por la poca gracia con que lo cuenta. ¿Ya lo coge?
-Me temo que sí.
-Bueno, pues no se lo tome a mal ni por lo personal, que era un ejemplo inocente.
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lunes, 6 de diciembre de 2010
TALLER LITERARIO POÉTICA DE LA MOSCA COJONERA

En un museo de provincias todos los cuadros, consolas, alfombras, tapices, búcaros, y demás enseres eran descritos por una guía madura, como objetos con mucho carácter.
La empresa admira esa capacidad de síntesis de los guías de arte y a veces se siente abrumada por las mil matizaciones sutiles de los teóricos y críticos literarios. ¿¿¿Para cuándo una etiqueta tan sustanciosa y abarcadora para describir un poema, una comedia de enredo, o un relato metaliteraio.??? Es un poema surrealista con mucho carácter, se podría decir, o una adaptación de Hamlet con mucho carácter o un microcuento con mucho carácter, etiqueta que no dejaría insatisfecho ni a los lectores ni al autor, ni mucho menos a esta empresa, a la que le aburren hasta los tuétanos, ya, los tiquimiquis estilítiscos, florituras psicoestéticas y melindres sociopragmáticos, que se les busca a las obras literarias y la legión de Harold Blooms que le salen a Shakespeare o al Quijote como una manada de moscas cojoneras zumbándole las pelotas a un toro salvaje. (La empresa casi lamenta a veces la ramplonería rampante de sus metáforas zoológicas, aunque promete revisarlas en futuras ediciones, para ver si siguen encajando o se quedan obsoletas y se caen como brevas maduras por su propio peso.)
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sábado, 20 de noviembre de 2010
TALLER LITERARIO EL ARTE DE ESCRIBIR CON EL CULO

Completar con un final feliz la siguiente pieza teatral tratando de mantener vivo el espíritu de sainete minimalista cuasiexistencialista, que promete mucho, (como una rubia calientapollas en una discoteca, pero que luego recogiera velas) y que lo impregna todo, desde su planteamiento mismo. Y si el horno está para bollos, puede añadir alguna nota sicalíptica, que el género teatral ha sido siempre muy agradecido para el humor grueso, inspirándose en la fotografía de arriba.
DE CULO
DE CULO
María:. La vida se me ha meado en la cara, Lucas
Juana: ¿Cómo dices, Pedro?
María: La vida se me ha meado en la cara, Matías.
Juana: La vida ¿Qué....?
María : Se me ha meado en la cara, Mateo. Me ha tratado de culo.
Juana : ¿Quién dices?
María: La vida.
(Pausa.)
Juana : Ah, bueno. Si es solo eso…
Juana: ¿Cómo dices, Pedro?
María: La vida se me ha meado en la cara, Matías.
Juana: La vida ¿Qué....?
María : Se me ha meado en la cara, Mateo. Me ha tratado de culo.
Juana : ¿Quién dices?
María: La vida.
(Pausa.)
Juana : Ah, bueno. Si es solo eso…
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jueves, 11 de noviembre de 2010
TALLER LITERARIO DON QUIJOTE LECTOR DE SÍ MISMO

Cervantes es el primer escritor que supo convertir la propia literarura y su celebración en protagonista primordial de su obra, y que llegó a hacerlo, quizá porque nunca se lo propuso, de forma natural y sin apenas estridencia. En la segunda parte del Quijote, la primera parte del Quijote, es un personaje más, que sirve para dar cohesión a las diferentes figuras y permitir la complicidad entre las mismas. Sobre la personalidad de Don Quijote se proyecta o se filtra su existencia libresca.
Luego, muchos novelistas y cuentistas contemporáneos le imitaron, pero más para mirarse el ombligo y exhibir su exquisito bagaje lector o el de sus criaturas, o crear una sofisticada superposición de planos, o porque acaso no tenían realmente una historia interesante que contar y preferían mostrar las historia en su proceso de ser contada. En estos casos la propia literatura nos habla de sí misma con tanta avidez y obscenidad que se acaba autodevorando, y nos recuerdan a esos contorsionistas procaces que son capaces de engullir su propio sexo. Habría que aprender de Cervantes y de sus discretas habilidades para que la literatura que nos habla de sí misma, se note lo menos posible y pase de puntillas. Porque Cervantes, al revés, que muchos de los narradores modernos, de cuyos nombres prefiere la empresa no acordarse, nos la supo colar de contrabando.
Luego, muchos novelistas y cuentistas contemporáneos le imitaron, pero más para mirarse el ombligo y exhibir su exquisito bagaje lector o el de sus criaturas, o crear una sofisticada superposición de planos, o porque acaso no tenían realmente una historia interesante que contar y preferían mostrar las historia en su proceso de ser contada. En estos casos la propia literatura nos habla de sí misma con tanta avidez y obscenidad que se acaba autodevorando, y nos recuerdan a esos contorsionistas procaces que son capaces de engullir su propio sexo. Habría que aprender de Cervantes y de sus discretas habilidades para que la literatura que nos habla de sí misma, se note lo menos posible y pase de puntillas. Porque Cervantes, al revés, que muchos de los narradores modernos, de cuyos nombres prefiere la empresa no acordarse, nos la supo colar de contrabando.
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sábado, 30 de octubre de 2010
TALLER LITERARIO EL ARTE DE TITULAR

Pedro Contreras sufría mucho a la hora de poner un título sugestivo y prometedor a sus novelones y a sus dramas. A veces recurría a los alumnos aventajados de su taller... pero estos le proporcionaban unos títulos insulsos o pretenciosos... Hasta que un día le dijo su viejo amigo de la infancia, Bonifacio Bustamante. ¿A ti te gusta como suenan Don Quijote de la Mancha, El perro del Hortelano, El alcalde de Zalamea, Coplas por la muerte de su padre, La Celestina, Fortunata y Jacinta, La Regenta, Crimen y Castigo, Guerra y Paz, o El Ulises? ¿No opinas que haciendo una laboriosa abstracción de la calidad indiscutible de estas obras parecen títulos de zarzuelas de segunda categoría? Pues.... mira para lo que vale un título. Si la novela es un ladrillo el título no la va a mejorar. Es como ponerle un envoltorio de celofán a una mierda de vaca.
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sábado, 2 de octubre de 2010
TALLER LITERARIO VIII SOBRE JESUCRISTO

Menos mal que Jesucristo fue ágrafo, porque sin escribir una sola palabra ha tenido una tribu innumerable de exegetas y una bibliografia desorbitada saecula saeculorum y que ha dado cuerda para rato. ¿Qué hubiera pasado si le hubiera dado por escribir una sola frase... o componer un soneto petrarquista a María Magdalena... o un villancico navideño a San José, o una sátira en tercetos a los mercaderes del templo…. o por quedar que no quede, hasta un melodrama rural, o una novela saga de gran aliento sobre las doce tribus de Israel o recitar un epitalamio en las bodas de Caná... o un libro de autoayuda para el ladrón bueno... o no digamos ya.... escribir sus memorias... Les hubiera dejado sin trabajo a San Marcos, San Lucas, San Juan y San Mateo y el Vaticano sería una enorme biblioteca y el Papa el bibliotecario mayor... y no hubiera dejado sitio ni para Cervantes ni Pérez Reverte....
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domingo, 26 de septiembre de 2010
TALLER LITERARIO VII POÉTICA DEL HASTÍO

Pedro Contreras trataba de combatir el calor de agosto echando una siesta perpetua arrebujado entre las sábanas sucias y sudadas. No tenía ganas de levantarse. Le llegaba un hedor a aceite refrito del vecino ecuatoriano que le estragaba el alma. Le pareció que ese era el olor de la vida. Tan monótona, tan gris, tan llena de tiempos y horas y tardes muertas, tan sucia y a veces tan barata, como si nada progresara mientras sus músculos embotados y laxos eran incapaces de hacer que su cuerpo se incorporara, para dedicarse a alguna actividad que le hiciera deponer su hastío vital por cinco minutos... Se le agotaban los adjetivos existencialistas y se asqueaba de su turbio pesimismo cansino.
Qué poco se parece la vida a una obra de teatro, siempre tan llena de tiempos muertos, de gestos gratuitos, de situaciones injustificadas, de equívocos sin resolver, de deseos difusos y mezquinos, de objetivos inalcanzables, de palabras huecas y cháchara ruin, tan carente de tensión y progresión dramáticas, de personajes o siluetas estereotipadas tan planos y poco interesantes que parece que uno los hubiera parido, tan llena de finales cerrados y previsibles hasta la naúsea.
Definitivamente, el primero que tenía que haberse apuntado a un taller de Dramaturgia era Dios, que creó el mundo en seis días y así le salió.
Qué poco se parece la vida a una obra de teatro, siempre tan llena de tiempos muertos, de gestos gratuitos, de situaciones injustificadas, de equívocos sin resolver, de deseos difusos y mezquinos, de objetivos inalcanzables, de palabras huecas y cháchara ruin, tan carente de tensión y progresión dramáticas, de personajes o siluetas estereotipadas tan planos y poco interesantes que parece que uno los hubiera parido, tan llena de finales cerrados y previsibles hasta la naúsea.
Definitivamente, el primero que tenía que haberse apuntado a un taller de Dramaturgia era Dios, que creó el mundo en seis días y así le salió.
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jueves, 16 de septiembre de 2010
FACE BOOK O LA RED DONDE SE ENREDAN LOS PRESUNTUOSOS

Después de que varios amigos, alumnos del taller literario, le querían adjuntar a Face-Book, Pedro Contreras, decidió apuntarse, y tras rellenar con desgana su perfil y pinchar una foto de su primera comunión vestido de marinero con un ojo bizco y un flequillo lacio de los de antes, puso como carta de presentación.
No entiendo qué furor causa en la gente esto de face-book.. Pues no he visto algo más absurdo ni más falso ni más vacuo. Yo disfruto tanto de la soledad, como de la compañía o de ciertas compañías. En la soledad, como Cernuda, amo a los hombres (algo más a las mujeres) en muchedumbres. En compañía añoro dos o tres horas antes que la mayoría de la gente el momento de perderme de vista, de despedirme a la francesa, pues en las cenas, las reuniones, los picnics, las comidas familiares, las tertulias, tengo la inevitable sensación de que se alargan más de la cuenta y se les saca el jugo que no tienen, así como las fastidiosas despedidas eternas de los españoles, en el quicio de la puerta, del chalet, del bar de copas, como si quisiéramos olisquearnos sin olisquearnos antes de hundirnos en nuestra insobornable soledad.
Y Face-book es algo a medio camino entre la soledad y la compañía, una tierra de nadie, un simulacro promisorio y tramposo de compañía y de nostalgias compartidas a través de fotos en donde uno o una cuelga su imagen con más glamour, con una sonrisa más expansiva, su figura más exótica con una serpiente en el hombro o diez niños negros desnutridos detrás o aquella foto en donde se abraza con un compadreo ebrio y algo aparatoso a amigos a los que uno no tiene tiempo para llamar ni para verse ni siquiera para echarlos de menos.
No entiendo qué furor causa en la gente esto de face-book.. Pues no he visto algo más absurdo ni más falso ni más vacuo. Yo disfruto tanto de la soledad, como de la compañía o de ciertas compañías. En la soledad, como Cernuda, amo a los hombres (algo más a las mujeres) en muchedumbres. En compañía añoro dos o tres horas antes que la mayoría de la gente el momento de perderme de vista, de despedirme a la francesa, pues en las cenas, las reuniones, los picnics, las comidas familiares, las tertulias, tengo la inevitable sensación de que se alargan más de la cuenta y se les saca el jugo que no tienen, así como las fastidiosas despedidas eternas de los españoles, en el quicio de la puerta, del chalet, del bar de copas, como si quisiéramos olisquearnos sin olisquearnos antes de hundirnos en nuestra insobornable soledad.
Y Face-book es algo a medio camino entre la soledad y la compañía, una tierra de nadie, un simulacro promisorio y tramposo de compañía y de nostalgias compartidas a través de fotos en donde uno o una cuelga su imagen con más glamour, con una sonrisa más expansiva, su figura más exótica con una serpiente en el hombro o diez niños negros desnutridos detrás o aquella foto en donde se abraza con un compadreo ebrio y algo aparatoso a amigos a los que uno no tiene tiempo para llamar ni para verse ni siquiera para echarlos de menos.
Creo que es el espejo de nuestro tiempo, el espejo que refleja una silueta solitaria en medio de una legión borrosa de amigos zombies, un pacto estéril que pretende perpetuar la amistad más allá de lo ilusorio, cuando todos sabemos, que la amistad, que muchas amistades, por fortuna o por desgracia, tienen fecha de caducidad.
El próximo día hablaré de los exhibicionistas geniales paridores de hueras ocurrencias, que son legión en face-book.
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jueves, 5 de agosto de 2010
TALLER LITERARIO VI VARGAS LLOSA y LOS STREAPPERS

Vargas Llosa compara a los escritores con el noble oficio de los streappers. Aunque en realidad, define, con un símil no menos brillante que oportuno, a los escritores como streappers inversos. ¿Que será eso tan retorcido y abstruso se preguntará desganado nuestro resignado lector estival?
Los streappers empiezan vestidos y al final se van quitando toda la ropa, con su cosita de gracia, lujuria impostada y picardía descafeinada, mientras que los escritores empiezan desnudos y perplejos, y al final acaban vestidos hasta el último pelo de la cabeza. De la forma en que se vista cada uno, de la exuberancia o austeridad de las prendas que se ponga encima, el estilo resultará sobrio o recargado, antiguo o moderno, sencillo o sofisticado. Incluso algunos serán como esos hombres o mujeres de naturaleza espartana que siempre se visten con la misma ropa y se calzan los mismos zapatos, previsibles hasta la náusea en su estilo y naturaleza.
Sin duda el pudor es un enemigo que siempre acecha al escritor, pero la falta absoluta y casi desquiciada de pudor de algunos no garantiza la genialidad ni la obra maestra, pues a veces solo produce subproductos morbosos que hacen bostezar a la abuela y que no sirven ni para que se hagan una pajilla insulsa y precoz los colegiales del último curso de primaria.
Los streappers empiezan vestidos y al final se van quitando toda la ropa, con su cosita de gracia, lujuria impostada y picardía descafeinada, mientras que los escritores empiezan desnudos y perplejos, y al final acaban vestidos hasta el último pelo de la cabeza. De la forma en que se vista cada uno, de la exuberancia o austeridad de las prendas que se ponga encima, el estilo resultará sobrio o recargado, antiguo o moderno, sencillo o sofisticado. Incluso algunos serán como esos hombres o mujeres de naturaleza espartana que siempre se visten con la misma ropa y se calzan los mismos zapatos, previsibles hasta la náusea en su estilo y naturaleza.
Sin duda el pudor es un enemigo que siempre acecha al escritor, pero la falta absoluta y casi desquiciada de pudor de algunos no garantiza la genialidad ni la obra maestra, pues a veces solo produce subproductos morbosos que hacen bostezar a la abuela y que no sirven ni para que se hagan una pajilla insulsa y precoz los colegiales del último curso de primaria.
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domingo, 18 de julio de 2010
TALLER LITERARIO V POÉTICA DEL FÚTBOL

Con esta proliferación de talleres literarios a nivel de instituciones, de distrito, de barrio, de concejalía, de colegio de primaria, de colegio de secundaria, de universidad, de círculo infantil, juvenil, de geriátrico, de presidio, de manicomio, de asociación de damnificados por mobbing laboral, esta empresa opina que la escritura se va acabar convirtiendo en un hobbie ligero y glamuroso de la gente ociosa como la filatelia, el fútbol-sala, el wind-surf, la pintura al temple y la recolección de setas, lo cual piensa, la susodicha empresa, que tiene su cosa buena y su cosa mala, pues si todo el mundo se dedica a escribir, nadie tendrá tiempo para leer, y cada día habrá escritores más malos, es decir, peores que mediocres, que son los que verdaderamente hacen que distingamos a los buenos. Y tiene su cosa buena, porque le priva a la gente de hacer otras cosas nocivas: como masturbarse una docena de veces al día, maltratar al perro, aburrirse productivamente, hostigar al cónyuge, comprar compulsivamente en Grandes superficies, dejarse las pupilas en la jeta palurda de una cutrefamosa televisiva, o echarse un amante ilustrada/o. Al fin y al cabo, nada tiene de malo ni peligroso que se convierta en un pasatiempo banal de analfabetos funcionales. Esta empresa, piensa, que los escritores de verdad se deberían meter en una liguilla de fútbol o en una excursión ornitológica para oxigenarse un poco.
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miércoles, 7 de julio de 2010
TALLER LITERARIO V LITERATURA DE RETRETE

Nunca un ateo lapidó a una adúltera
Nunca un ateo quemó a una bruja.
Nunca un ateo erigió un templo de la discordia.
Nunca un ateo aterrorizó a un niño con visiones del infierno.
Nunca un ateo mutiló el sexo fresco de una mujer.
Nunca un ateo levantó muros para separar los barrios de las ciudades.
Nunca un ateo negó los placeres más necesarios, más hondos y más puros.
Nunca un ateo masacró ciudades ni derribó torres ni hizo estallar trenes.
Nunca un ateo enturbió con sus amenazas terribles el sueño de los justos.
Nunca un ateo escribió una sola palabra oscura que encerraban la semilla de la muerte.
Pedro Contreras, les leyó este poema a sus cuatro alumnos supervivientes del taller El papel en blanco, la empleada de Halcón Viajes, la viuda de guerra, el informático en paro, el periodista ahora opositor a notarías, aprovechando que esa tarde se incorporaba una alumna joven muy guapa entrampada en la timidez inocente de su primer día de clase.
-Fijense que este poema lo encontré en un retrete de la estación de Atocha escrito en la puerta con letra atormentada. ¿Qué les parece? ¿Qué aroma les llega del mismo? ¿Que les gusta?-preguntaba excitado y en cada pregunta sus ojos rebotaban como una polilla contra una lámpara en la belleza serena y apocada de la nueva alumna.
-Pues más bien un pelín repetitivo... y que parece que los ateos son unos santos-dejo caer la viuda de guerra con su desparpajo sin complejos.
-Muy bien. Incluso nos serviría de título, si bien un tanto maniqueo. Los ateos son unos santos.-dijo el profesor por decir tratando de que la belleza rotunda de la nueva alumna no le absorbiera las pupilas como un agujero negro.
-¿Y a usted Fernández que le gustó?-le preguntó al periodista y opositor a notarías-¿no le parece que tiene el estilo como una cierta severidad administrativa?
-A mí pues me gustó todo en general y nada en particular.
-Muy política su respuesta. Cuando sea periodista le van a encargar las crónicas del parlamento.
-¿Alguien más?
La alumna nueva levantó con deliciosa languidez un dedito indeciso.
-Sí, diga, sin miramientos.-carraspeó Pedro Contreras y al momento le pesaba como una losa su rígido aire profesoral.
-Pues a mí me ha llamado la atención como su aire bíblico... ¿no?
Pedro Contreras miró embelesado a su nueva alumna. Al momento se la imaginó encima de sus rodillas leyendo ambos a dos manos el Cantar de los Cantares mientras el aire de la almena esparcía sus cabellos y hacía mecerse los cedros y él le embadurnaba los labios de jugo de granada y dátiles mesopotámicos.
-Muy ingeniosa-su respuesta.. carraspeó y enrojeció intimidado por los pacíficos ojos fijos de la nueva alumna. Para disimular su embarazo se dirigió al estudiante de informática. ¿Queda usted Gregorio, por darnos su visión?
-Pues a mí... a mí... a mí-profirió con su tartajeo nervioso acaso afectado por la cercanía de la nueva alumna...A mí lo que .. más curi-oso-- más-me -me ha sorpren-dido.. es lo-lo bien.. que ese po-poeta ano-ninimo del retre-retre-retre... re-tre-tre
-¡¡¡¡¡RETRETE!!!! -zanjó la viuda de guerra.
-Eso, retrete...de Atocha… lo bien que emplea la fi-gura esti-lísti-ticas de- la anáfora.
Pedro Contreras le lanzó una mirada esquinada y turbia que anunciaba una de sus frases implacables. La alumna nueva le dio una palmada en el hombro como si le felicitara no tanto por su valoración, sino por haber terminado su frase al fin tras ese traqueteo interminable de tartajos.
-Definitivamente, Gregorio, sus profesores de literatura de la LOGSE le estragaron el gusto con zarandajas, insulseces y requilorios, y lo han anulado casi del todo, para valorar los altos, chispeantes y tronantes vuelos líricos y la plácida fluidez de la buena literatura de retrete.
Nunca un ateo quemó a una bruja.
Nunca un ateo erigió un templo de la discordia.
Nunca un ateo aterrorizó a un niño con visiones del infierno.
Nunca un ateo mutiló el sexo fresco de una mujer.
Nunca un ateo levantó muros para separar los barrios de las ciudades.
Nunca un ateo negó los placeres más necesarios, más hondos y más puros.
Nunca un ateo masacró ciudades ni derribó torres ni hizo estallar trenes.
Nunca un ateo enturbió con sus amenazas terribles el sueño de los justos.
Nunca un ateo escribió una sola palabra oscura que encerraban la semilla de la muerte.
Pedro Contreras, les leyó este poema a sus cuatro alumnos supervivientes del taller El papel en blanco, la empleada de Halcón Viajes, la viuda de guerra, el informático en paro, el periodista ahora opositor a notarías, aprovechando que esa tarde se incorporaba una alumna joven muy guapa entrampada en la timidez inocente de su primer día de clase.
-Fijense que este poema lo encontré en un retrete de la estación de Atocha escrito en la puerta con letra atormentada. ¿Qué les parece? ¿Qué aroma les llega del mismo? ¿Que les gusta?-preguntaba excitado y en cada pregunta sus ojos rebotaban como una polilla contra una lámpara en la belleza serena y apocada de la nueva alumna.
-Pues más bien un pelín repetitivo... y que parece que los ateos son unos santos-dejo caer la viuda de guerra con su desparpajo sin complejos.
-Muy bien. Incluso nos serviría de título, si bien un tanto maniqueo. Los ateos son unos santos.-dijo el profesor por decir tratando de que la belleza rotunda de la nueva alumna no le absorbiera las pupilas como un agujero negro.
-¿Y a usted Fernández que le gustó?-le preguntó al periodista y opositor a notarías-¿no le parece que tiene el estilo como una cierta severidad administrativa?
-A mí pues me gustó todo en general y nada en particular.
-Muy política su respuesta. Cuando sea periodista le van a encargar las crónicas del parlamento.
-¿Alguien más?
La alumna nueva levantó con deliciosa languidez un dedito indeciso.
-Sí, diga, sin miramientos.-carraspeó Pedro Contreras y al momento le pesaba como una losa su rígido aire profesoral.
-Pues a mí me ha llamado la atención como su aire bíblico... ¿no?
Pedro Contreras miró embelesado a su nueva alumna. Al momento se la imaginó encima de sus rodillas leyendo ambos a dos manos el Cantar de los Cantares mientras el aire de la almena esparcía sus cabellos y hacía mecerse los cedros y él le embadurnaba los labios de jugo de granada y dátiles mesopotámicos.
-Muy ingeniosa-su respuesta.. carraspeó y enrojeció intimidado por los pacíficos ojos fijos de la nueva alumna. Para disimular su embarazo se dirigió al estudiante de informática. ¿Queda usted Gregorio, por darnos su visión?
-Pues a mí... a mí... a mí-profirió con su tartajeo nervioso acaso afectado por la cercanía de la nueva alumna...A mí lo que .. más curi-oso-- más-me -me ha sorpren-dido.. es lo-lo bien.. que ese po-poeta ano-ninimo del retre-retre-retre... re-tre-tre
-¡¡¡¡¡RETRETE!!!! -zanjó la viuda de guerra.
-Eso, retrete...de Atocha… lo bien que emplea la fi-gura esti-lísti-ticas de- la anáfora.
Pedro Contreras le lanzó una mirada esquinada y turbia que anunciaba una de sus frases implacables. La alumna nueva le dio una palmada en el hombro como si le felicitara no tanto por su valoración, sino por haber terminado su frase al fin tras ese traqueteo interminable de tartajos.
-Definitivamente, Gregorio, sus profesores de literatura de la LOGSE le estragaron el gusto con zarandajas, insulseces y requilorios, y lo han anulado casi del todo, para valorar los altos, chispeantes y tronantes vuelos líricos y la plácida fluidez de la buena literatura de retrete.
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sábado, 3 de julio de 2010
TALLER LITERARIO IV POÉTICA DE LA ALCACHOFA II

Las rosas, las azucenas, los lirios, las dalias, las amapolas han gozado de un neurótico, persistente e inmarcesible prestigio lírico para describir los encantos faciales de la amada hasta la náusea en la lírica universal de todos los tiempos, mientras que los productos de la huerta murciana y la dieta mediterránea: las alcachofas, las lechugas, las berenjenas, las zanahorias, los tomates, los nabos, el repollo, las remolachas, los espárragos trigueros, acaso por un problema de eufonía... no han dado ni para un poema bufo a la chica fácil de la pandilla.
¿Para cuándo un poeta horticultor epígono de Neruda, alcachofero vocacional donde los haya, que compare la lozanía fresca de una cuarentona con unos tomates catalanes, y la tersura y la tibieza de los muslos de una muchacha con un melón abierto de Villaconejos, o los pechos punzantes y turgentes de una adolescente anoréxica con unas coles de bruselas???????????????????
¿Para cuándo un poeta horticultor epígono de Neruda, alcachofero vocacional donde los haya, que compare la lozanía fresca de una cuarentona con unos tomates catalanes, y la tersura y la tibieza de los muslos de una muchacha con un melón abierto de Villaconejos, o los pechos punzantes y turgentes de una adolescente anoréxica con unas coles de bruselas???????????????????
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jueves, 1 de julio de 2010
TALLER LITERARIO IV POÉTICA DE LA ALCACHOFA

En su taller literario “El papel en blanco” impartido por Pedro Contreras en su municipio de Arganzuela, el primer día les planteó a su media docena de alumnos, una empleada de Halcón Viajes, dos viudas de guerra, un informático en paro, un opositor a notarías, y un maestro de primaria, la siguiente cuestión peliaguda y capciosa, que ha atormentado a varias generaciones de literatos.
-¿Todas las palabras tienen valor poético? O lo que es lo mismo, queridos aprendices de literatos, ¿podíamos incluir la palabra alcachofa en un soneto, sin que este se resintiera ipsofacto en su lirismo y se rebajaran sus kilates líricos en un pis pas?
Un silencio de estupor, y un murallón de cejas cecijuntas se extendió ante sus ojos, hasta que una de las viudas, dejó caer.
-¿Y por qué no? Si se mete con su no se qué, su cosa artística, y su sentido de la oportunidad, todas las palabras habidas y por haber podrían resultar poéticas.
-Muy bien, señora. Dispone usted de cinco minutos para escribirme ese soneto sentido a la alcachofa con sus endecasílabos y sus consonantes.
-¿Pero, la alcachofa de la ducha o la de la verdulería?
-La que más rabia le dé.
-Sepa usted que ni Neruda llegó tan lejos. A ver si así se da cuenta, de que en la vida, hay palabras que nacen con su aura aristocrática como alisio, rosa, cisne, sable y amapola o verdor y otras llevan de por vida su tufillo barriobajero como alcachofa, enchufe, chicle, alcayata, calzoncillos y paquete de medidas, aunque en el próximo taller les prometo que les explico mi particular poética de la alcachofa y de los poetas huertanos, que le sacan su brillo poético hasta a una bisagra o a una colilla.
-¿Todas las palabras tienen valor poético? O lo que es lo mismo, queridos aprendices de literatos, ¿podíamos incluir la palabra alcachofa en un soneto, sin que este se resintiera ipsofacto en su lirismo y se rebajaran sus kilates líricos en un pis pas?
Un silencio de estupor, y un murallón de cejas cecijuntas se extendió ante sus ojos, hasta que una de las viudas, dejó caer.
-¿Y por qué no? Si se mete con su no se qué, su cosa artística, y su sentido de la oportunidad, todas las palabras habidas y por haber podrían resultar poéticas.
-Muy bien, señora. Dispone usted de cinco minutos para escribirme ese soneto sentido a la alcachofa con sus endecasílabos y sus consonantes.
-¿Pero, la alcachofa de la ducha o la de la verdulería?
-La que más rabia le dé.
-Sepa usted que ni Neruda llegó tan lejos. A ver si así se da cuenta, de que en la vida, hay palabras que nacen con su aura aristocrática como alisio, rosa, cisne, sable y amapola o verdor y otras llevan de por vida su tufillo barriobajero como alcachofa, enchufe, chicle, alcayata, calzoncillos y paquete de medidas, aunque en el próximo taller les prometo que les explico mi particular poética de la alcachofa y de los poetas huertanos, que le sacan su brillo poético hasta a una bisagra o a una colilla.
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sábado, 26 de junio de 2010
TALLER LITERARIO III GODOT

Toda obra de arte que no recuerda en parte la realidad resulta por lo general mecánica y artificiosa, y si la recuerda demasiado resulta paradójicamente falsa, mecánica y anodina. El espejo de Stendhal debería llenarse de vaho, perfume y de herrumbre para que la obra de arte tuviera una consistencia propia….pontificaba Pedro Contreras a sus tres alumnos supervivientes en el taller literario "El papel en blanco" del barrio de Arganzuela.
-¿Está de acuerdo con lo que vengo diciendo, Matías?
-Pues no sé… a medias…. Y un cuadro abstracto ¿¿¿en qué recuerda a la realidad si se puede saber???… No nos decía ayer que el arte es…. No me sale ahora la palabra….
-Inmanente.
-Eso.
-¿Y?
-… y que crea un objeto autónomo…
- …. Sí, pero no tan autónomo e inverosímil como un txalapartero en Alaska que no sea en parte parte de la realidad…
- ¿Y qué tiene de real un cuadro abstracto de Tapies o Esperando a Godot?
-Dejemos el gremio de la pintura por imposible, pues como decía Picasso cuando era un niño quería pintar como Velázquez y ahora que soy Velázquez quiero pintar como un niño y los niños ya sabemos que son caprichosos e iconoclastas.
Y con respecto a Esperando a Godot es la obra más realista que conozco, casi hiperrealista diría, pues el ser humano desde que se levanta hasta que se acuesta se pasa esperando cosas sublimes que nunca llegan: la felicidad, la armonía, la belleza, la subida del sueldo, el amor ideal que son tan abstractos e inmateriales como un cuadro de Tapies o como el hijoputa de Godot que no comparece ni aunque le toque la lotería.
-¿Está de acuerdo con lo que vengo diciendo, Matías?
-Pues no sé… a medias…. Y un cuadro abstracto ¿¿¿en qué recuerda a la realidad si se puede saber???… No nos decía ayer que el arte es…. No me sale ahora la palabra….
-Inmanente.
-Eso.
-¿Y?
-… y que crea un objeto autónomo…
- …. Sí, pero no tan autónomo e inverosímil como un txalapartero en Alaska que no sea en parte parte de la realidad…
- ¿Y qué tiene de real un cuadro abstracto de Tapies o Esperando a Godot?
-Dejemos el gremio de la pintura por imposible, pues como decía Picasso cuando era un niño quería pintar como Velázquez y ahora que soy Velázquez quiero pintar como un niño y los niños ya sabemos que son caprichosos e iconoclastas.
Y con respecto a Esperando a Godot es la obra más realista que conozco, casi hiperrealista diría, pues el ser humano desde que se levanta hasta que se acuesta se pasa esperando cosas sublimes que nunca llegan: la felicidad, la armonía, la belleza, la subida del sueldo, el amor ideal que son tan abstractos e inmateriales como un cuadro de Tapies o como el hijoputa de Godot que no comparece ni aunque le toque la lotería.
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miércoles, 16 de junio de 2010
TALLER LITERARIO II
Observen esta foto del semáforo en rojo con el cartel abajo. ¿No les parece un prodigio de redundancia semiótica? ¿Padecerán los habitantes de esta ciudad la epidemia del sueño que nos relata García Márquez en Cien años de soledad y que les obligaba a los macondenses a poner debajo de un botijo botijo y al lado de un peine peine por si se les iba el santo al cielo? ¿Habrán olvidado el significado del color rojo los conductores de esta población y necesitarán de una glosa aclaratoria? ¿Y qué ocurrirá cuando se les olvide el significado de las palabras, las sílabas y las letras? ¿Tendrán que añadir un dibujo dramático de un coche pasando en rojo que se lleva por delante a una viejecita bondadosa?
Se recreaba Pedro Contreras en su taller estival del barrio de Arganzuela ante sus tres alumnos supervivientes explicando esta fotografía.
-Fíjense que hoy la redundancia es el signo inequívoco de nuestro tiempo. Ante un videoclip verán cuantas veces se repite la misma imagen de forma obsesiva como si nos golpearan con un bastón. Vayan a ver una película española y se darán cuenta de que solo toca los conflictos de pareja de treintañeros apuestos y adinerados y algo pasadillos de copas o coca. Escuchen a un político y observarán cómo repite las mismas palabras ad nauseam como si las mugiera o lean una noticia en diferentes periódicos de Internet y advertirán que todas dicen lo mismo con las mismas palabras y la misma alegría impresionista.
Y todo esto a mí me recuerda al chiste famoso del loco ese que escribió una novela titulada Caballos salvajes sin usar un sola palabra y usando solo la misma. Pues desde la página 1 hasta la 326 decía: Tacatá tacatá tacatá tacatá, Tacatá tacatá tacatá tacatá Tacatá tacatá tacatá tacatá Tacatá tacatá tacatá tacatá hasta el último párrafo que era coronado con un inesperado Soooooo!!!!
Para convertirse en buenos escritores es importante saber fabricar rumbosas y alegres redundancias. Les doy un minuto para que compongan una joyita.
¿Ya la tienen?-carraspeó el profesor impaciente-¿Tiene usted la suya, Matías?
-Creo que sí.
-¿La puede leer?
-La joven adolescente con su cara llena de granitos miraba con sus propios ojos abiertos a su pequeño ombliguito redondo moverse sobre su vientre en donde lucía un diminuto piercing brillante.
-No está mal, para empezar, como principio de un manual de autoayuda.
Se recreaba Pedro Contreras en su taller estival del barrio de Arganzuela ante sus tres alumnos supervivientes explicando esta fotografía.
-Fíjense que hoy la redundancia es el signo inequívoco de nuestro tiempo. Ante un videoclip verán cuantas veces se repite la misma imagen de forma obsesiva como si nos golpearan con un bastón. Vayan a ver una película española y se darán cuenta de que solo toca los conflictos de pareja de treintañeros apuestos y adinerados y algo pasadillos de copas o coca. Escuchen a un político y observarán cómo repite las mismas palabras ad nauseam como si las mugiera o lean una noticia en diferentes periódicos de Internet y advertirán que todas dicen lo mismo con las mismas palabras y la misma alegría impresionista.
Y todo esto a mí me recuerda al chiste famoso del loco ese que escribió una novela titulada Caballos salvajes sin usar un sola palabra y usando solo la misma. Pues desde la página 1 hasta la 326 decía: Tacatá tacatá tacatá tacatá, Tacatá tacatá tacatá tacatá Tacatá tacatá tacatá tacatá Tacatá tacatá tacatá tacatá hasta el último párrafo que era coronado con un inesperado Soooooo!!!!
Para convertirse en buenos escritores es importante saber fabricar rumbosas y alegres redundancias. Les doy un minuto para que compongan una joyita.
¿Ya la tienen?-carraspeó el profesor impaciente-¿Tiene usted la suya, Matías?
-Creo que sí.
-¿La puede leer?
-La joven adolescente con su cara llena de granitos miraba con sus propios ojos abiertos a su pequeño ombliguito redondo moverse sobre su vientre en donde lucía un diminuto piercing brillante.
-No está mal, para empezar, como principio de un manual de autoayuda.
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sábado, 5 de junio de 2010
TALLER LITERARIO I

Pedro Contreras para aliviar el tedio agostero, decidió matricularse en una academia de guiones cinematográficos en el barrio de las Huertas. Prometían en un curso intensivo de tres días convertirte en un ducho guionista curtido en golpes de efecto, puntos de ataque de vértigo, subtramas de aúpa, finales abiertos de muy señor mío... elipsis magistrales y paralipsis soberbias, climaxes de quitar el hipo, flashes- backs memorables, y macguffines como la copa de un pino y muchos otros palabros que no le decían nada.
El primer día de clase, el profesor argentino, un joven barbilampiño con unas gafas de concha polícroma y una camisa más verde que un prado asturiano, y que no representaba más de 22 años, les planteó un dilema arduo.
-¿Es el guión, acaso, un género literario?
Tras un silencio y un muro de entrecejos fruncidos, se oyó...
-A-ca-so-dejó caer una señora fondona aclarándose la voz nerviosa en una risilla de carraspeo tosferinoso.
Los asistentes fueron balbuceando algunas reflexiones... vagas y tímidas, ante las miradas calmosas del joven profesor.
-Pues a medias....musitó una chica de melena entrecana que le tapaba como a la Eva del Génesis dos tercios de su cuerpo...
-¿Por qué a medias?-le miraba el profesor con una mirada risueña de suave aire presuntuoso.
-Porque, bueno...muchos guionistas han sido novelistas o dramaturgos y algo se les habrá pegado...digo yo...
-Algo se les pegará... sí... ¿Qué pensáis los demás?-giraba su cabeza de un lado a otro, benigna y pedagógica, como un ventilador
A Pedro Contreras... le pillaba aquella polémica imprevista a contramano y no era capaz de hilvanar una idea potable.
-Pues no es un género literario.. ¿y sabéis por qué???????-sentenció el profesor con una mirada iluminada.
Todos esperaron la respuesta tras una larga pausa pedagógica del profesor en que se oyeron dormirse hasta las moscas.
- Pues porque no hace falta poner adjetivos, los adjetivos los pone la cámara o la expresion del actor...¿no creeis? ¿De qué sirve que el guionsita ponga amanecer brumoso o se derrama su perfumada cabellera pelirroja sobre su tierno pecho.... si los fotogramas son inodoros e intangibles, si la actriz se niega a teñirse de pelirrojo y le da por llevar el pelo rapao o si al director le sale de sus santos cojones que la película se ruede por la noche y sin niebla....pues sale más barato...así que, hacedme el favor, olvidaos de la literatura... os guardáis vuestros adjetivos bonitos y vuestras metáforas brillantes y vuestras frases decorativas en el bolsillo de la campera... un guión no es un género literario.... es simplemente un artefacto, el motor para poner en marcha una película...
Pedro Contreras pensó que si los guionistas escribieran los guiones como los poetas los sonetos, otro gallo nos cantara, y no tendríamos que aguantar ese aluvión de bodrios cinematográficos, esos diálogos planos, neutros y vacíos de tantas películas, inodoros, incoloros e insípidos... pero no se atrevió a manifestarlo, porque la mujer de la larga melena entrecana se volvió para pedirle un bolígrafo y le regaló una sonrisa prometedora.
-¿Es el guión, acaso, un género literario?
Tras un silencio y un muro de entrecejos fruncidos, se oyó...
-A-ca-so-dejó caer una señora fondona aclarándose la voz nerviosa en una risilla de carraspeo tosferinoso.
Los asistentes fueron balbuceando algunas reflexiones... vagas y tímidas, ante las miradas calmosas del joven profesor.
-Pues a medias....musitó una chica de melena entrecana que le tapaba como a la Eva del Génesis dos tercios de su cuerpo...
-¿Por qué a medias?-le miraba el profesor con una mirada risueña de suave aire presuntuoso.
-Porque, bueno...muchos guionistas han sido novelistas o dramaturgos y algo se les habrá pegado...digo yo...
-Algo se les pegará... sí... ¿Qué pensáis los demás?-giraba su cabeza de un lado a otro, benigna y pedagógica, como un ventilador
A Pedro Contreras... le pillaba aquella polémica imprevista a contramano y no era capaz de hilvanar una idea potable.
-Pues no es un género literario.. ¿y sabéis por qué???????-sentenció el profesor con una mirada iluminada.
Todos esperaron la respuesta tras una larga pausa pedagógica del profesor en que se oyeron dormirse hasta las moscas.
- Pues porque no hace falta poner adjetivos, los adjetivos los pone la cámara o la expresion del actor...¿no creeis? ¿De qué sirve que el guionsita ponga amanecer brumoso o se derrama su perfumada cabellera pelirroja sobre su tierno pecho.... si los fotogramas son inodoros e intangibles, si la actriz se niega a teñirse de pelirrojo y le da por llevar el pelo rapao o si al director le sale de sus santos cojones que la película se ruede por la noche y sin niebla....pues sale más barato...así que, hacedme el favor, olvidaos de la literatura... os guardáis vuestros adjetivos bonitos y vuestras metáforas brillantes y vuestras frases decorativas en el bolsillo de la campera... un guión no es un género literario.... es simplemente un artefacto, el motor para poner en marcha una película...
Pedro Contreras pensó que si los guionistas escribieran los guiones como los poetas los sonetos, otro gallo nos cantara, y no tendríamos que aguantar ese aluvión de bodrios cinematográficos, esos diálogos planos, neutros y vacíos de tantas películas, inodoros, incoloros e insípidos... pero no se atrevió a manifestarlo, porque la mujer de la larga melena entrecana se volvió para pedirle un bolígrafo y le regaló una sonrisa prometedora.
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